Lo que comenzó como una cifra técnica se ha transformado en una emergencia de derechos humanos en la capital colombiana. La concejal Rocío Dussán lanzó una contundente alerta sobre la situación del sistema educativo oficial: cerca de 85,000 niños, niñas y adolescentes presentan una «marcación crítica» de deserción, enfrentando un alto riesgo de abandonar sus estudios de forma definitiva.
A pesar de que Bogotá ostenta uno de los presupuestos para educación más robustos del país, la crisis estructural de acceso, permanencia y continuidad escolar parece agudizarse en los sectores más vulnerables.
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Radiografía de la crisis: Un 12% del sistema en riesgo
De acuerdo con los datos de la Secretaría de Educación del Distrito (SED) de 2025, la capital cuenta con una matrícula oficial de 708,201 estudiantes. No obstante, el análisis de los indicadores revela que el 12% de esta población está a punto de salir del sistema.
La problemática no se distribuye de manera uniforme, ensañándose con las zonas rurales y los centros históricos donde la oferta institucional suele ser más débil frente a la presión social.
Localidades con mayores índices de deserción:
| Localidad | Tasa de Riesgo de Deserción |
| Sumapaz | 59% |
| La Candelaria | 46% |
| Santa Fe | 30% |
“Bogotá tiene programas, pero en los territorios más golpeados siguen existiendo barreras reales. Menos niños no significa menos responsabilidad; significa mayor obligación de planear con enfoque territorial”, puntualizó Dussán.
Causas estructurales: Más allá de la falta de interés
El informe destaca que la deserción no es un fenómeno aislado o una decisión voluntaria del menor, sino el síntoma de fallas en el engranaje del Estado. Las causas principales identificadas son:
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Cambio de residencia (26,93%): La inestabilidad habitacional y los desplazamientos internos fuerzan la salida de las aulas.
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Bajo rendimiento escolar (4,01%): La falta de apoyos pedagógicos personalizados desmotiva la continuidad.
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Baja valoración de la educación (1,24%): Un desafío cultural y socioeconómico en el entorno familiar.
La alarma silenciosa: Salud Mental
Un dato que ha encendido las alarmas institucionales es el reporte de 522 casos asociados a problemas de salud mental en 2025, lo que representa el 75% de las alertas en esta categoría. Aunque se activan protocolos con orientadores escolares, la denuncia apunta a que la respuesta posterior del Distrito no es efectiva ni oportuna, dejando a los jóvenes en un limbo de vulneración de derechos.
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Paradoja presupuestal: Recursos récord vs. resultados deficientes
La mayor crítica de la cabildante radica en la gestión financiera del sector. Para el año 2025, el Distrito ejecutó un presupuesto de $6,97 billones de pesos, y para este 2026 la proyección asciende a los $7,56 billones.
“Con estos recursos, no es aceptable que miles de niños queden fuera por falta de seguimiento. Cada niño que sale del sistema es una trayectoria truncada y una responsabilidad incumplida por el Distrito”, sentenció la concejal, haciendo un llamado a pasar de la burocracia a la ejecución con impacto real en las aulas.
Perspectiva de futuro
El reto para la administración distrital en este 2026 será demostrar que el incremento presupuestal puede traducirse en una reducción real de la brecha educativa. La mirada está puesta en la implementación de rutas de atención integral que no solo identifiquen el riesgo, sino que garanticen la permanencia mediante subsidios, transporte y, fundamentalmente, apoyo psicosocial.





