La oportunidad para Wyndham Bogotá no estaba únicamente en llenar habitaciones, sino en consolidarse como uno de los principales centros de convenciones de la capital. En una ciudad donde el turismo corporativo marca el ritmo de la demanda, la infraestructura para eventos es el verdadero diferenciador.

El reto era doble: sostener competitividad en tarifas mientras se elevaban estándares de servicio. En un entorno de presión sobre precios, invertir puede parecer arriesgado. Sin embargo, la dirección optó por fortalecer el producto antes que competir únicamente por descuento.

La decisión estratégica fue modernizar integralmente el centro de convenciones, que cuenta con 16 salones y capacidad para hasta 600 personas. No se trató solo de capacidad, sino de calidad técnica y experiencia integral para organizadores.

Cinco salones del Foyer #1 fueron intervenidos en la primera fase. Con capacidad para 200 personas, representan un segmento clave para convenciones medianas y eventos corporativos recurrentes. Allí se concentró la actualización inicial para enviar una señal clara al mercado.

Posteriormente, la transformación avanzó hacia el lobby y áreas comunes. El objetivo fue coherencia: un centro de convenciones moderno no puede estar desconectado de su entrada principal ni de su narrativa arquitectónica.

La actualización tecnológica incluyó sistemas de pantallas, videoproyección, sonido e iluminación en el Salón Wyndham Grand. Con capacidad para 400 personas y ahora con luz natural, el espacio se posiciona para eventos de alto perfil.

En paralelo, la conectividad fue llevada a su versión más avanzada. La instalación de access points en todo el hotel impacta directamente la experiencia de asistentes, conferencistas y equipos técnicos. Hoy, un evento sin internet estable simplemente fracasa.

Las 261 habitaciones también forman parte de la ecuación. Un centro de convenciones competitivo requiere alojamiento a la altura. La remodelación integral proyectada busca cerrar ese círculo y elevar la tarifa promedio con base en valor agregado.

La incorporación de un nuevo Convenience Store responde a una lógica práctica: facilitar el día a día del huésped corporativo que no siempre tiene tiempo para salir. Pequeñas decisiones operativas que suman en percepción de eficiencia.

El entorno de 2026 es reconocido como desafiante. La incertidumbre política y la caída de ocupación obligan a gestionar con precisión cada indicador financiero. La meta no es crecer por inercia, sino por estrategia.

Las proyecciones de crecimiento cercano al 16 % en ingresos demuestran que la apuesta no es defensiva. Se busca optimizar el mix entre habitaciones y eventos, priorizando segmentos con mayor margen.

La ubicación en el Salitre suma un componente estructural. Con desarrollos como el Centro Administrativo Nacional y la transformación del estadio El Campín en arena de eventos, la zona se perfila como nuevo eje financiero.

El resultado es una operación que no espera que el mercado cambie, sino que se adelanta. En un sector sensible al ciclo económico, invertir con foco es la diferencia entre sobrevivir y liderar.