Una jornada de oración se transformó en tragedia este viernes, 6 de febrero de 2026. Un atacante suicida detonó una carga explosiva en la entrada de una concurrida mezquita en el barrio de Tarlai, Pakistán, provocando una masacre en un momento en que el templo se encontraba en su máxima capacidad de fieles.
El balance provisional de las autoridades locales es devastador: al menos 30 personas han fallecido y más de 130 han resultado heridas, muchas de ellas en estado crítico, lo que podría elevar la cifra de víctimas mortales en las próximas horas.
También puedes leer: Atentado en Moscú: Herido de gravedad el Teniente General Vladímir Alexéev en un ataque armado
Detalles del ataque: Seguridad bajo fuego en Tarlai
Según los informes preliminares de la policía y fuentes gubernamentales, el atacante intentó ingresar al recinto religioso durante las oraciones del mediodía, las más importantes de la semana para la comunidad musulmana.
La tragedia pudo ser aún mayor de no ser por la intervención de las fuerzas de seguridad apostadas en el ingreso. Se reporta que el atacante se inmoló justo en el momento en que fue interceptado por los agentes en la entrada del templo, evitando que la explosión ocurriera en el centro de la congregación.
«La detonación fue masiva. El sospechoso activó su chaleco explosivo tras ser detenido para una inspección. El impacto afectó tanto a quienes entraban como a los que ya estaban en las primeras filas del recinto«, confirmaron fuentes policiales.
Escenas de caos y respuesta hospitalaria
Tras la explosión, la zona de Tarlai se sumergió en el caos. Decenas de heridos, con ropas ensangrentadas y restos de escombros, fueron trasladados de urgencia a los centros médicos más cercanos. Ante la insuficiencia de ambulancias en los primeros minutos, transeúntes y voluntarios utilizaron vehículos particulares, incluso maleteros de automóviles, para evacuar a las víctimas hacia los hospitales de la capital.
El personal médico de la región ha sido declarado en alerta máxima para atender la emergencia, mientras familiares de los fieles se agolpan en las entradas de los hospitales en busca de noticias.
Reacción oficial y contexto de seguridad
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, emitió un comunicado oficial donde «condenó enérgicamente» el acto terrorista. Sharif calificó el ataque como un acto de cobardía contra civiles inocentes y aseguró que las instituciones del Estado no descansarán hasta encontrar a los facilitadores de este crimen.
«Los autores de este atroz ataque serán encontrados y llevados ante la justicia. No permitiremos que el terrorismo debilite la paz de nuestra nación», afirmó el mandatario.
Un escenario de insurgencia creciente
Te puede interesar: El Parlamento de Venezuela acelera el debate para la Ley de Amnistía General
Aunque ningún grupo terrorista ha reivindicado la autoría del atentado hasta el momento, el ataque se produce en un contexto de alta tensión en Pakistán. Las fuerzas de seguridad han intensificado recientemente sus operaciones contra diversos grupos insurgentes que operan en las provincias del sur y del norte, especialmente en las zonas fronterizas con Afganistán.
La actividad de grupos como el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) y el Estado Islámico de Khorasan (IS-K) ha mantenido al país en vilo durante los últimos meses, convirtiendo los centros religiosos y las sedes policiales en objetivos frecuentes de su campaña violenta.





