En una contundente operación conjunta entre las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, las autoridades colombianas lograron un golpe estratégico contra el Frente de Guerra Nororiental del ELN en la región del Catatumbo, Norte de Santander. El despliegue, que combinó capacidades terrestres y aéreas, dejó como saldo siete combatientes muertos en combate y una captura.

La ofensiva se concentró en zonas rurales de los municipios de Tibú y El Tarra, puntos críticos donde este Grupo Armado Organizado (GAO) ha mantenido una fuerte presencia para el control de economías ilícitas y rutas de narcotráfico.

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Despliegue de capacidades diferenciales y apoyo aéreo

La operación fue el resultado de un trabajo coordinado que involucró tropas del Ejército Nacional, unidades de la Policía y el apoyo estratégico de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Gracias al empleo de inteligencia técnica y capacidades diferenciales, las fuerzas estatales lograron penetrar en los campamentos de la estructura guerrillera.

Además de las neutralizaciones, la inteligencia militar estima que el grupo sufrió 15 afectaciones adicionales entre heridos y huidas, lo que debilita profundamente la cohesión de este frente en el nororiente del país.

Incautación de armamento: Drones y explosivos de alto poder

Durante el registro de la zona tras los enfrentamientos, la Fuerza Pública halló un arsenal que evidencia la sofisticación logística del ELN en la región. Entre el material de guerra incautado destacan:

  • Armamento largo y corto: 15 fusiles de asalto y cinco armas cortas.

  • Munición: Más de 2.000 cartuchos de diferentes calibres.

  • Capacidad explosiva: 205 kilos de explosivos de alto poder.

  • Guerra tecnológica: 202 granadas adaptadas para drones y sistemas de inhibición de aeronaves no tripuladas.

Este último hallazgo es particularmente relevante, ya que confirma la tendencia del grupo ilegal de utilizar drones artillados para ejecutar ataques de precisión contra las tropas y la población civil.

Un golpe a la extorsión y al reclutamiento forzado

La estructura afectada está vinculada a una larga lista de delitos que han azotado a las comunidades indígenas y campesinas del Catatumbo. Según el reporte oficial, este frente del ELN es responsable de:

  1. Reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

  2. Desplazamiento forzado y homicidios selectivos.

  3. Secuestro y extorsión a comerciantes y ganaderos.

  4. Control de redes de apoyo al narcotráfico.

Hacia la recuperación del control territorial

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Con este operativo, el Estado busca no solo desarticular el brazo armado del ELN, sino también generar las condiciones de seguridad necesarias para el retorno voluntario y seguro de las familias desplazadas.

La presencia permanente de la Fuerza Pública en Tibú y El Tarra tiene como objetivo la recuperación progresiva de la institucionalidad, limitando la capacidad de los grupos ilegales para ejecutar acciones terroristas y garantizando la protección de los derechos humanos en una de las zonas más convulsas de Colombia.