La presencia de Valledupar en FITUR no fue simbólica ni protocolaria. Fue una decisión de negocio. La ciudad entendió que competir en el turismo internacional exige más que folclor y tradición: requiere estrategia, datos y un marco claro para la inversión.

La oportunidad surgió de una lectura precisa del mercado. Los destinos que crecen no son necesariamente los más conocidos, sino los que logran articular cultura, eventos e incentivos económicos en una propuesta coherente. Valledupar tenía los componentes, pero no el sistema.

El principal obstáculo era la fragmentación. Promoción por un lado, eventos por otro e inversión sin una narrativa unificada. Esa dispersión limitaba el impacto y hacía difícil sostener el interés de operadores internacionales y fondos especializados.

La decisión fue integrar todo en una sola estrategia de internacionalización. FITUR se convirtió en el escenario para presentar una visión que conecta promoción turística, atracción de inversión y desarrollo de grandes eventos bajo un mismo objetivo.

El lanzamiento de la marca turística y del concepto Ciudad de Eventos formalizó ese giro estratégico. La ciudad dejó de hablar solo de tradición y empezó a hablar de agenda, capacidad instalada y proyección anual.

El enfoque apunta a turistas de alto valor, aquellos que extienden su estadía, consumen servicios formales y generan mayor impacto económico. Es un cambio de lógica: menos volumen ocasional y más flujo constante.

La estrategia se reforzó con incentivos tributarios concretos. Las exenciones del ICA y predial, con beneficios de hasta el 90% en los primeros años, posicionan a Valledupar como un destino fiscalmente competitivo frente a otros mercados emergentes.

Estos beneficios, vigentes para empresas que se instalen entre 2026 y 2036, están atados a compromisos claros de empleo y operación. No es subsidio pasivo, es política de desarrollo económico condicionada a resultados.

El mensaje al mercado fue contundente: la ciudad entiende que cada inversión debe traducirse en empleo, formalización y dinamización del ecosistema turístico local.

El resultado es una nueva narrativa de ciudad. Valledupar empieza a jugar en la liga de los destinos que planifican, miden y ejecutan con visión empresarial.