Mientras se habla de mejorar un vuelo, normalmente la conversación termina en el espacio entre asientos, la comida o el entretenimiento, aunque la transformación que Delta está impulsando tiene una parte menos visible que ocurre antes de llegar al avión y continúa después del aterrizaje. La compañía ha convertido herramientas digitales, conectividad y asistencia personalizada en una parte cada vez más importante de la experiencia, mientras mantiene una operación de dos vuelos diarios entre Bogotá y Atlanta y tres semanales desde Cartagena.

Si uno revisa la cantidad de aeronaves involucradas, el cambio adquiere otra dimensión porque más de 1.200 aviones ofrecen Wi-Fi rápido y gratuito para los socios SkyMiles, incluyendo las aeronaves que cubren las rutas entre Colombia y Estados Unidos. Eso convierte la conectividad a bordo en algo que deja de ser un servicio aislado para convertirse en una infraestructura que acompaña buena parte del recorrido del pasajero.

Mientras tanto, la aplicación de Delta amplía esa lógica porque permite gestionar distintas etapas del viaje, desde la planificación y el check-in hasta el seguimiento del vuelo y del equipaje, de modo que el pasajero puede resolver más situaciones sin depender exclusivamente de los canales tradicionales de atención. En términos de operación, esa digitalización cambia el punto en el que la aerolínea interactúa con el cliente, ya que la relación empieza antes del aeropuerto y puede continuar después de abandonar el avión.

De hecho, la incorporación de inteligencia artificial en Delta Concierge apunta precisamente a ese cambio porque la herramienta permite consultar información personalizada del itinerario, recibir apoyo ante interrupciones, gestionar cancelaciones y hacer seguimiento del equipaje. Vivian Acosta, responsable de Comunicaciones Corporativas para Latinoamérica, el Caribe y el Sur de Florida de Delta Air Lines, explicó que “la experiencia de viaje ya no empieza cuando el pasajero aborda el avión”.

Aunque la tecnología suele presentarse como una cuestión de comodidad, en la práctica también tiene una dimensión operacional porque los cambios, las cancelaciones y los problemas con el equipaje requieren información rápida y decisiones coordinadas, mientras una herramienta digital puede concentrar buena parte de ese proceso. Eso ayuda a entender por qué la experiencia digital ya no aparece separada de la operación aérea, sino integrada a ella.

Ahora bien, la estrategia no se limita a la pantalla del teléfono porque Delta también está ampliando las opciones que el pasajero encuentra dentro de la aeronave, especialmente en los vuelos hacia Atlanta desde Colombia. La compañía ofrece tres opciones de cabina, Delta Premium Select, Delta Comfort y Delta Main Cabin, con diferencias en espacio, comodidad y servicios que permiten atender perfiles de viajeros distintos.

Cuando Delta Premium Select incorpora elementos como Sky Priority, más de 1.000 horas de entretenimiento a bordo, Wi-Fi y una propuesta gastronómica con menús seleccionados y vinos de distintas regiones, la experiencia deja de ser solamente una cuestión de transporte y pasa a involucrar diferentes niveles de servicio. Como señaló Ricardo Garnica, gerente regional de Ventas de Delta en Colombia, “cambió la forma de viajar”, porque hoy el pasajero cuenta con más información, conectividad y posibilidades de elección.

Aunque estas herramientas pueden parecer detalles separados, juntas muestran un cambio en la manera de construir valor dentro del negocio aéreo, ya que la compañía busca intervenir en más momentos del recorrido y no únicamente durante el tiempo que el pasajero permanece en el avión. Esa lógica también explica la importancia de mantener una red que conecta Bogotá y Cartagena con Atlanta y, desde allí, con más de 130 destinos en Estados Unidos y Canadá.

En última instancia, la evolución de Delta en Colombia muestra que la experiencia de viaje se está convirtiendo en un proceso más amplio, donde conectividad, datos, atención digital y servicios premium trabajan sobre una misma operación. Con más de 1.200 aeronaves habilitadas con Wi-Fi para socios SkyMiles y una red que se apoya en Atlanta como hub, la compañía está llevando buena parte del valor del viaje hacia espacios que antes quedaban fuera del avión.