Frente a las denuncias que se han hecho públicas, quiero expresar mi respeto por las mujeres que han compartido sus testimonios y por el derecho que tiene toda persona, pero, especialmente, toda mujer, a denunciar cuando considera que ha sido vulnerada. Reconozco la seriedad de estas denuncias y, precisamente por ello, considero fundamental que sean examinadas con todas las garantías para quienes denuncian y también para mí, como la persona señalada, con derecho a ser escuchado, a presentar mi versión y a ejercer plenamente mi presunción de inocencia y mi derecho de defensa.

Estoy a disposición de las autoridades judiciales y compareceré con la debida asistencia jurídica para atender las actuaciones que correspondan. Quiero informar que no controvertiré públicamente los testimonios. Lo hago por respeto a las mujeres que han decidido hablar y porque cualquier respuesta de mi parte debe darse con rigor y responsabilidad ante la Fiscalía. Agradezco a las miles y miles de personas que me han expresado su solidaridad. Agradezco la solidaridad de mis hijos y mis seres queridos.

Agradezco el respaldo de mis amigos y compañeros. Lo que ha sucedido en las últimas horas ha abierto un debate, no solo sobre el papel de Brava News, sino sobre el de todos los medios de comunicación. Este caso nos muestra que se está confundiendo el periodismo de investigación con la ejecución sumaria en las redes sociales. Tenemos que revisar nuestro rigor periodístico.

Ninguna denuncia unilateral puede considerarse una noticia madura. La regla de oro exige el cotejo, el contraste y la búsqueda inagotable de la contraparte. Publicar el testimonio de una sola de las partes sin haber buscado activamente la versión del señalado convierte al medio en ejecutor de juicios paralelos, no en un órgano informativo.

El deber de veracidad no significa que el periodista tenga la verdad absoluta, sino que realizó una diligencia razonable para comprobar los hechos antes de difundirlos.

Omitir deliberadamente la versión del señalado o negarle el derecho a responder antes de la exposición pública destruye la presunción de veracidad y de inocencia, y expone al medio y a los periodistas a demandas civiles y penales por difamación, calumnia e injuria, que puede ser indirecta. A ustedes, muchas gracias por su solidaridad. Considero que, en estos momentos, lo más indicado es actuar con prudencia.

Abrazo para todos.