«Ya es momento de preparar a su empresa para la era cuántica»

Por: Alejandro Dirgan, gerente senior de Red Hat Enterprise Linux para Latinoamérica

Mientras muchas empresas todavía se están adaptando al avance imparable de la inteligencia artificial y la complejidad cada vez mayor de los entornos tecnológicos, el mercado ya se proyecta hacia una nueva frontera tecnológica: la computación cuántica. Lejos de ser ciencia ficción, esta innovación ya está moldeando el presente y empujando a las organizaciones a planificar con visión de futuro.

Con su altísimo rendimiento, la capacidad de realizar múltiples cálculos en simultáneo y resolver problemas complejos que hoy parecen imposibles, la computación cuántica tiene un potencial transformador enorme. Podría revolucionar el diseño de productos, ampliar las capacidades de simulación, optimizar la logística, acelerar el desarrollo de inteligencia artificial y abrir nuevas posibilidades en investigación médica. En el plano de la ciberseguridad, plantea un escenario dual: por un lado, representa un riesgo por su capacidad para vulnerar los sistemas de cifrado actuales; pero al mismo tiempo, impulsa la creación de nuevos estándares de protección.

Preparar el terreno

Anticiparse a este cambio no es exagerado, es estratégico. Un informe de la consultora McKinsey califica al 2025 como “el año del quantum” y advierte que esta tecnología está próxima a salir del laboratorio para comenzar a integrarse en procesos reales. Según sus proyecciones, los ingresos del mercado cuántico podrían pasar de 4.000 millones de dólares en 2024 a entre 28.000 y 72.000 millones hacia 2035.

Si bien en el corto plazo es poco probable que las empresas instalen computadoras cuánticas en sus oficinas porque los costos y la complejidad técnica lo hacen inviable. Lo que sí veremos es un crecimiento del modelo Quantum-Computing-as-a-Service (QCaaS), que permitirá acceder a esta capacidad de procesamiento cuántico a través de la nube, bajo demanda. Aunque este enfoque aún es incipiente y limitado en potencia, marca el camino para una adopción más amplia y gradual. Inicialmente estará en manos de los grandes hyperscalers, pero, como toda tecnología, tenderá a democratizarse.

Por otro lado, aunque las computadoras cuánticas aún no sean muy accesibles, los agentes malintencionados pueden robar datos cifrados ahora mismo, guardarlos y descifrarlos luego con hardware más eficaz. Esta forma de ataque se conoce como «recopilar ahora, descifrar después» y ya se implementa en la actualidad.

Condición de base

Para que estas innovaciones generen un impacto real y al mismo tiempo para que estén protegidas de ataques cada vez más sofisticados, hay un requisito muchas veces subestimado: contar con una infraestructura de TI sólida, adaptable y preparada para lo que viene. En ese marco, el sistema operativo juega un rol central como base tecnológica. Debe ser capaz de responder a los desafíos actuales, como la automatización, la gestión eficiente de recursos y la ciberseguridad, pero también de escalar y evolucionar en sintonía con tecnologías emergentes como la computación cuántica.

Líder en el sector, Red Hat Enterprise Linux es uno de los ejemplos de sistema operativo que ya opera en este sentido. Para lograr que los procesos de firma, intercambio de claves y cifrado sean más seguros, la solución incluye ya un subconjunto de algoritmos “quantum-resistant” certificados por NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos). Estos algoritmos ayudan a mejorar la seguridad y cumplir con los requisitos normativos futuros. Al garantizar el acceso a la información confidencial y su procesamiento de forma segura, el sistema permite a las organizaciones mantener la integridad de los datos y cumplir con los rigurosos estándares normativos mientras ofrece soluciones de inteligencia artificial innovadoras.

Las empresas que logren construir plataformas estándar, abiertas y seguras estarán listas para escalar sus iniciativas empresariales y mantenerse competitivas. La clave no es simplemente reducir costos, sino construir una infraestructura con la elasticidad para evolucionar con el negocio, integrando la innovación sin sacrificar lo que ya funciona. En este escenario, la nube híbrida respaldada por plataformas abiertas y consistentes se perfila no como una apuesta, sino como la mejor herramienta para escribir el próximo capítulo de la historia tecnológica de las organizaciones, a fin de que no solo acompañen el cambio, sino que lo lideren.

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