“La Perla de América” tiene el primer hotel con productos 100% personalizados y hechos por manos colombianas

En la orilla occidental de la bahía de Santa Marta abre sus puertas Perla Roca, un hotel boutique que decidió contar la historia de Colombia no con palabras, sino con cerámica. Cada piso, cada decorado y cada plato que reciben a los huéspedes es producto del servicio de personalización 1200° Corona, una marca que la compañía pone a disposición de arquitectos, constructores, chefs, diseñadores de interiores, entre otros, para convertir ideas en productos diferenciados.

El proyecto comenzó hace 3 años, cuando los promotores de Perla Roca recuperaron un hotel antiguo frente al mar y se sentaron a trabajar de la mano con el equipo de Corona. La pregunta era sencilla: ¿cómo transformar los espacios en lugares que invitaran a descansar y a conectarse con el mar y la naturaleza? La respuesta surgió en los talleres de 1200° Corona, donde la temperatura del horno alcanza ese número de grados centígrados y la imaginación no tiene límites.

Durante meses se diseñaron pisos inspirados en mosaicos tradicionales, bricks que envuelven las columnas del restaurante a modo de celosía y contrahuellas que guían al visitante por las escaleras exteriores hasta un rooftop con vista 360°. También se creó una línea de vajillas exclusiva. En total se produjeron 3.500 m² de revestimientos, docenas de lavamanos escultóricos y centenares de piezas de mesa, todos certificados con la calidad, innovación y sostenibilidad que caracteriza a Corona.

“Lo que nos mueve es cocrear y la posibilidad de concebir espacios que cuenten historias”, explica Alejandro Sierra, gerente de marca de Corona. “Perla Roca demuestra que la personalización no es un lujo, sino una herramienta de identidad. Gracias a 1200° Corona pudimos darle al hotel un carácter que no se encuentra en ningún otro lugar”.

El resultado se aprecia en cada rincón: la piscina principal estrena un piso antideslizante en dos tonos que juega con la ilusión de movimiento; las mesas del restaurante fueron revestidas con pequeñas baldosas que simulan azulejos y les dan un aire único y duradero. Por su parte, las duchas exteriores incorporan bricks en tonos beige y azul que evocan el mar; y las escaleras de piedra se enriquecen con contrahuellas cerámicas que completan la experiencia. Son toques de diseño que, más allá de su funcionalidad, convierten los espacios en parte de la historia que cuenta el hotel.

Perla Roca no es solo un nuevo lugar para dormir frente al mar. Es un manifiesto sobre la posibilidad de narrar un país a través del oficio, la tecnología y la cocreación. Y, sobre todo, es la prueba de que cuando una idea se cuece a 1200°, Corona puede convertirla en un relato inolvidable.

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